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Este mensaje fue
enviado por: Carlos Daniel Arena
E mail enviado a la web www.hermanossuarez.com.ar
Enviado el 06/12/2008
Mensaje:
Corre 1955, yo iba a la Escuela Nro 18 (Madariaga y la 9 de Julio de
la localidad de Lanús ). Yo vivía en Margarita Weild casi
Basavilbaso , de esa localidad.
En un día de de mucho frío y lluvia tomaba el colectivo 9
( La que fue luego
la línea 299 ) que recorría la Av.9 de Julio durante muchas cuadras.
El interno 39 de esta modesta línea era un Chevrolet 39 y su chofer
era nada más y nada menos que Octavio Suárez. Sobre la puerta
lateral izquierda del colectivo en cuestión prendida con cuatro
chinches sobre la cobertura de madera terciada de la carrocería, había
una foto de Juan Gálvez.
Octavio no cobraba
boleto a los chicos que íbamos a la escuela. Finalmente, un día
mientras manejaba durante las ocho cuadras que duraba el viaje (en medio
de un aguacero) Octavio me pregunta su característico vozarron Pibe
"¿Te gustan los autos de carrera?\" - La respuesta fue afirmativa,
claro.
A partir de ese momento abroquelamos una amistad indestructible.
Durante la primavera de 1984 Octavio se nos fue a correr el Gran
Premio del Cielo, junto a tantos otros haces del camino que nos dejaron.
A veces paso por la recta de Scarpinacchi en la Ruta 74 en Tandil
donde se nos fue. En ese lugar hay un pequeño monolito que lo
recuerda. A pesar del tiempo transcurrido siempre voy con mi azada y
rastrillo para desmalezar un poco el lugar.
¿Sabe porqué?. Porque aparte de ser un gigante como persona y
dirigente, salvó al TC de su hundimiento, y si el TC es lo que es hoy,
es gracias a él.
Octavio Justo
Suárez, mi gran amigo de toda la vida nos unió una gigantesca y
transparente amistad durante buena parte de mi vida dedicada al
automovilismo deportivo y en especial al TC.
Muchas anécdotas tengo sobre el querido Octavio.
No quiero abrumar al amigo lector.
Quiero dejar mi testimonio e impronta de un caballero de ley, y un
enorme y decente dirigente de la ACTC.
Hacia él, mi
permanente homenaje y emocionado recuerdo.
Y lo más importante: ¡Octavio era hincha de Banfield.
Con su Dodge ida y vuelta una y otra vez, debe estar pintando las
nubes del cielo de verde y blanco.
Y San Pedro, desde su silla debe estar meneando la cabeza una y otra vez
diciendo ¡Este Octavio, no para nunca!
Carlos Daniel Arena
( periodista deportivo ) |