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RAUL PETRICH
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HOMENBAJE A
RAUL (PEPINO)
PETRICH
Pepino Petrich se ganó el apodo por su altura -1,90 metro- y
delgadez. Tenía 40 años y tres hijas. Su mayor festejo fue el tercer
puesto en Paraná 97, con el Dodge.
Es paradójico,
pero a veces el cariño se mide por el dolor.
La tristeza y la angustia dan cuenta del afecto que despierta una
persona. Ahora, una prudente distancia cronológica invita a la
reflexión: Cuánto puede influir un hombre sobre la vida de sus
semejantes.
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Esos
individuos sin duda son especiales; poseen cierto don, un virtuoso
carisma innato que los torna diferentes. Así era Raúl Petrich.
Quienes lo conocieron saben de su espíritu de sacrificio. Su
calidez humana es, entre otras cosas, lo que el Flaco dejó a su
gente. Porque él fue excepcional como hombre. Su figura
de metro noventa era proporcional a la generosidad que ofrecía.
Aunque se ponga mucho empeño en evitarlo su recuerdo despierta una
incómoda pena. Y en ocasiones se experimenta esa extraña
sensación en la que se confunden tristezas, risas y preguntas que no
encuentran respuestas.
Pepino, nació en la localidad de María Teresa provincia de Santa Fe,
un 26 de junio de 1958 y desde sus comienzos en el automovilismo
representó dignamente a su pueblo en las siguientes especialidades:
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Fomento
Venadense |
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Fórmula 2000
Santafesina |
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TC Santafesino |
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Formula 2
Bonaerense |
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Turismo de
Carretera (TC) |
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Fue el estandarte que la región tuvo a nivel nacional a
partir de su incorporación al tc, en 1990; categoría
en la que se presentó en 60 oportunidades, todas con Dodge.
Su actuación más resonante la alcanzó en agosto de 1997, en
el circuito de Paraná, cuando trepó al tercer escalón del
podio escoltando a Juan María Traverso y el guri omar
martinez.
Del mismo modo, defendió los colores nacionales cuando disputó las
24 horas de Daytona (Estados Unidos) en 1998.
El Flaco Petrich fue un tipo que compensó la falta de presupuesto
con muñeca; pues siempre será recordado por su pericia en
cualquiera de los circuitos.
Y si en algunos momentos se lo prejuzgó fue por su prudencia
en el cuidado de los elementos, porque en ese equipo lo
único que sobraba eran ganas, pasión y esfuerzo. En todo
caso, si pecó de precavido fue porque era consiente que esa
posibilidad de estar sobre un auto de TC existía gracias al
sacrificio de muchas personas que creyeron y se ilusionaron
con él.
Su
partida, aquel viernes 31 de julio de 1998 es difícil de
asimilar. Esa lejana y trágica suerte
generó preguntas desesperadas y respuestas desesperantes,
que aún hoy no consiguen mitigar la angustia de un pueblo.
Abro el diario y allí está su rostro. Mi pecho se ciñe
mientras los ojos lagrimosos comienzan a desfigurar las
fotos que veo. Siento dolor, angustia, rabia. Nada podrá
consolarme, ni siquiera recordarlo bien.
Es difícil.
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Es raro…
pero nuestras historias compartidas me hacen reír cuando peor me
siento.
Por:
Maximiliano Cervi
Martin Pigazzi
Maria Teresa Santa Fe
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DRAMA EN EL AUTOMOVILISMO: EL PILOTO RAUL
PETRICH Y SU ACOMPAÑANTE, OSCAR LOFEUDO, MURIERON CUANDO SU
AUTO SE ESTRELLO CONTRA UN GUARDARRAIL
Jornada trágica en el TC
El Dodge de Petrich se desplazaba a
unos 200 Km/h cuando, supuestamente por el reventón de un
neumático, se descontroló y golpeó contra la baranda de
protección.
Rafaela, Santa Fe. Especial
Todo estaba dado en Rafaela para una nueva
fiesta del TC. Un día hermoso, la habitual competitividad
deportiva de la categoría, muchos autos y una cantidad de
público que era bastante numerosa para un viernes de
entrenamientos.Pero todo cambió a siete minutos del final de
la actividad , cuando la sombra de la tragedia lo tapó todo
con el grave accidente que tronchó las vidas de Raúl Petrich y
su acompañante Oscar Lofeudo.El accidente ocurrió a las 17.56,
en el Curvón Sur que los pilotos encaran luego de dejar atrás
la primera chicana. Allí llegó el Dodge de Petrich,
aproximadamente a 200 kilómetros por hora, cuando
imprevistamente el auto se descontroló. Según los testimonios
mayoritarios, avalados por las marcas en el pavimento, el
reventón del neumático delantero derecho habría sido la causa
de la pérdida de la linea normal del Dodge.Como fin de su
alocado andar, el Dodge impactó violentamente con buena parte
de su lateral derecho contra el guardrail. Allí la tragedia
comenzó a escribir su capítulo más macabro, ya que la tercera
hoja, la más delgada del guardrail, se salió de su posición
normal y se introdujo en el habitáculo del auto. Las
consecuencias fueron terribles, y el principal afectado fue
Oscar Lofeudo, ocasional acompañante de Petrich, quien
practicamente fue decapitado por el elemento que de esta
manera, paradójicamente, en lugar de brindar un aporte a la
seguridad -su función específica- se convirtió en un arma
asesina. Por su parte Petrich quedó aprisionado entre el parte
del guardrail y el volante.Frente a tan terribles
consecuencias resultó unutil la rápida asistencia médica del
equipo encabezado por el doctor Rodolfo Balinoti. Al llegar
los servicios de seguridad a lo que quedaba del Dodge número
63, ambos tripulantes habían fallecido. Por entonces ya había
sido colocada la bnandera roja que indicaba la suspensión de
la actividad que se convirtió en defintiiva. Poco después una
reunión entre los directivos de la ACTC y los pilotos decidió
la cancelación de la carrera en señal de duelo y en homanaje a
los accidentados. Una cancelación que será definitiva, ya que
como informaron las autoridades de la ACTC la falta de fechas
disponibles hará imposible programarla en otra
oportunidad.Raúl Petrich había nacido en Venado Tuerto el 26
de junio de 1958. Rafaela era su 60 carrera en el Turismo
Carretera de una campaña que tuvo su día más destacado el 10
de agosto de 1997, con el tercer puesto logrado con su Dodge
en Paraná. Ayer las cosas no habían comenzado muy bien, ya que
el auto mostraba problemas de tenida.Por eso subió el chasista
Lofeudo y los resultados comenzaron a ser mejores, ya que en
la vuelta anterior al accidente Petrich estableció un tiempo
que lo hizo ascender del puesto 40 al 12 y quedar a 762/1000
del mejor registro, logrado por el Chewvrolet de René Zanatta
con 1m 24s 198/1000, a un promedio de 203,093 Km./h.
Lamentablemente fue la última satisfacción en la vida de ambos
deportistas.En medio de la lógica consternación general, los
cuerpos de Petrich y Lofeudo fueron derivados a la morgue del
Hospital Jaime Ferré de Rafaela. Allí, tras los trámites de
rigor, quedaron a disposición de los familares. El cadaver de
Petrich fue llevado a Veneado Tuerto, donde al cierre de esta
edición estaba siendo velado y sería enterrado hoy. Por su
parte, los restos de Lofeudo se trasladaron a La Plata para
también ser velados y posteriormente inhumados.
Así,lamentablemente, el TC cerró con un gran dolor una jornada
que pintaba para otra fiesta.
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